Jornada de Teambuilding de Más es Más para Ravenpack

JORNADA DE TEAM BUILDING DE MÁS ES MÁS PARA RAVENPACK

El pasado miércoles, 13 de diciembre, Más es Más llevó a cabo una divertida y emocionante jornada de team Building para la empresa Ravenpack, de Marbella. El reto, en esta ocasión, era conseguir que los 65 empleados pasaran un día juntos. Una jornada de Teambuilding, compitiendo y divirtiéndose, a la vez que aprendiendo.

El objetivo formativo era identificar talento, trabajar la comunicación, el trabajo en equipo y la gestión de las emociones. Para ello dividimos a los participantes en dos grandes equipos, azul y rojo, que a su vez estaban subdivididos en equipos más pequeños, por colores.

Una vez configurados los equipos comenzamos la competición y… la diversión, claro que sí.

Por grupos de 10 personas tuvieron que enfrentarse a las pruebas de nuestro inquietante CRONO ESCAPE, sumando puntos, o no, para su equipo. Cada grupo de participantes disponía de 45 minutos. En este tiempo tendrían que lograr la desactivación de un explosivo escondido por un ladrón confeso en una de las cajas de seguridad de un banco. Toda una experiencia, en la que pusieron a prueba sus nervios, así como su capacidad de organización, su inteligencia, sus habilidades de comunicación, etc. La mayoría de los grupos finalizaron la misión con éxito.

Mientras unos se afanaban en la excitante tarea de desactivar la bomba escondida, otros se divertían, en las instalaciones del Restaurante El Alabardero Beach Club Marbella de San Pedro. Pasaron el tiempo, compitiendo en habilidades con los dardos, la canasta y el minigolf, a la vez que daban buena cuenta de unos cafés, zumos, pastas, etc.

Finalizadas las tandas de CRONO ESCAPE, algo más relajados, iniciamos el Concurso de sangrías y paellas, en equipos tutorizados por maestros cocineros y someliers. Todos los participantes debían esmerarse en conseguir la mejor paella y la mejor sangría. Primero porque era la manera de sumar puntos para su equipo y, segundo y no menos importante, porque ellos mismos tendrían que comer el resultado de su habilidad culinaria. Sin duda, una estupenda manera de pasarlo bien, y como la hora ya lo pedía, había que amenizar el trabajo con unos aperitivos.

Por último, y ya relajados de tanto trajín, se procedió a la esperada comida en el restaurante donde, antes, se hizo la cata, por parte del jurado, de las paellas de cada equipo, eligiendo la mejor.

Ya en los postres se llevó a cabo la proclamación del equipo ganador, entre aplausos, risas, algunos abucheos… en fin, lo normal en estos casos.

Una jornada divertida y apasionante, acompañada, por suerte, de un sol espléndido y junto al mar.

 

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